Duro de plata falso: cómo distinguirlo del original
El duro de plata, la moneda de 5 pesetas acuñada entre 1869 y 1899, es de las piezas españolas más imitadas: por su tamaño, por su contenido real de plata y porque durante décadas circuló en cantidades enormes, lo que la hace fácil de falsificar sin levantar sospechas. No hay una única prueba casera que lo confirme al cien por cien, pero combinando peso, diámetro, canto y sentido común se descartan la mayoría de las imitaciones. Esto es lo que hay que mirar, y también lo que ninguna prueba de andar por casa puede garantizarte.
Ficha legítima: plata 900 milésimas y su peso por reinado
El peso y la ley del duro no cambiaron de reinado en reinado: los fijó de una vez el Decreto de 19 de octubre de 1868 (Gaceta de Madrid del 20 de octubre), la norma que implantó la peseta como unidad monetaria tras la revolución de ese año, conocida como «Ley Figuerola». Esa norma estableció que la moneda de 5 pesetas se acuñara en plata de 900 milésimas, con un peso de 25 gramos (22,5 gramos de plata pura) y un diámetro en torno a 37 mm. Esa misma ficha técnica se mantuvo, sin cambios, durante todo el Gobierno Provisional, el reinado de Amadeo I, la Primera República, el reinado de Alfonso XII y los primeros años de Alfonso XIII, hasta que la última acuñación con ese contenido de plata fue la de 1899. Lo que cambia entre reinados es el retrato del anverso y las leyendas, no la ficha física.
Prueba 1: peso y diámetro
Una báscula de precisión (de las de cocina o joyería, con resolución de 0,1 g) y un calibre son el primer filtro. Un duro auténtico, en buen estado y sin desgaste extremo, debe rondar los 25 gramos y los 37 mm de diámetro. Un ejemplar con un peso claramente por debajo (22-23 g) o con un diámetro distinto suele delatar una pieza de metal más ligero recubierta, o una reproducción hecha con otro molde. El desgaste normal por circulación puede restar algún décimo de gramo, pero no varios gramos.
Prueba 2: canto y sonido
El canto del duro es estriado (con «cordoncillo»), no liso: si el tuyo tiene el borde completamente liso o con un relieve tosco e irregular, desconfía. El sonido también ayuda, aunque de forma orientativa: la plata de ley, al dejar caer la moneda sobre una superficie dura, produce un tintineo largo y metálico; una pieza de otro metal suena más apagado o más corto. Es una prueba útil para hacerte sospechar, nunca para confirmar por sí sola.
Prueba 3: imán (y sus límites)
La plata pura no es magnética, así que un duro auténtico no debe pegarse a un imán fuerte de neodimio. Esta prueba sirve para descartar las falsificaciones más burdas, hechas con acero o con aleaciones que sí responden al imán. Pero no sirve para confirmar nada: existen aleaciones de cobre, níquel o metales blancos que tampoco son magnéticas y que pueden imitar el peso y el color de la plata sin serlo. Que no se pegue al imán es una condición necesaria, no suficiente.
Los duros más imitados: Alfonso XII y Gobierno Provisional
Entre las piezas de este periodo, los duros de Alfonso XII (por ser de las más demandadas y con mayor circulación en el mercado de coleccionismo) y los del Gobierno Provisional de 1869-1870 (por su interés histórico y su menor tirada en algunos años) están entre los más falsificados. En ambos casos, las imitaciones más peligrosas no son las burdas piezas de souvenir, sino las que sí llevan un núcleo de plata de menor ley recubierto o aleado para acercarse al peso original: por eso las pruebas caseras son un primer filtro, no una certificación.
Qué hacer si dudas
Si tu duro pasa las tres pruebas pero el precio que te ofrecen o te piden por él te parece desproporcionado, o si vas a comprarlo sin poder verlo en persona, pide siempre fotos del canto y del peso exacto antes de cerrar la operación, y considera una verificación profesional si el importe es alto. Ninguna prueba casera sustituye a un ensayo de laboratorio o a la opinión de un numismático con experiencia en la serie. Puedes contrastar la ficha completa de precios y variantes en cuánto vale un duro de plata, repasar el resto de trucos generales en nuestra guía de detección de monedas falsas, y si lo que tienes es claramente una copia de recuerdo sin intención de engañar, mira cómo saber si es una réplica. Para saber qué otras monedas de peseta son de plata además del duro, consulta el listado que ya tenemos publicado sobre las monedas de pesetas de plata.
Para cualquier otra peseta, valor por valor, la guía de partida es cuánto vale mi moneda de pesetas.
Todas las monedas de plata, con su ley y cómo empezar a coleccionarlas, en la guía de monedas de plata de colección.
Si solo quieres saber lo que vale su plata al peso, con la cotización del día, usa la calculadora de plata.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe pesar un duro de plata auténtico? En torno a 25 gramos, con 37 mm de diámetro y ley de 900 milésimas, según el Decreto de 19 de octubre de 1868 que fijó la ficha técnica de la moneda de 5 pesetas.
¿Cómo suena un duro de plata real al caer? Con un tintineo metálico largo, más prolongado que el de una moneda de otro metal. Es una pista, no una prueba definitiva.
¿Todos los duros con ese peso son auténticos? No necesariamente: algunas falsificaciones logran acercarse al peso con aleaciones distintas. El peso descarta las copias más burdas, pero no certifica una moneda por sí solo.
¿Se pueden vender los falsos? No, vender una falsificación como si fuera una moneda auténtica es fraude, con independencia de que la propia pieza esté hecha hace mucho o sea reciente. Si detectas que la tuya es falsa, consérvala como curiosidad o coméntalo así al venderla, nunca como si fuera original.
Fuentes
- Decreto de 19 de octubre de 1868 (Gaceta de Madrid, 20 de octubre de 1868), «Ley Figuerola»: ficha de la moneda de 5 pesetas en plata de 900 milésimas y 25 gramos, citado en estudios académicos sobre la reforma monetaria de 1868 (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, «Las leyes monetarias de 1868 y 1946»).
- Fuentes numismáticas de referencia que confirman de forma coincidente diámetro de 37 mm: ucoin.net, numespa.es y realesdea8.com, consultadas el 22 de septiembre de 2026.
El peso, la ley y el diámetro de esta ficha están confirmados por la norma histórica de 1868 y contrastados con varias fuentes numismáticas independientes; no hemos localizado el texto íntegro del decreto en un archivo digitalizado propio, así que si vas a citarlo en un contexto legal, contrástalo también con el estudio académico referenciado arriba.