¿Es de plata? Cómo saber si una moneda es de plata en casa, sin ácidos

La pregunta llega casi siempre igual: una moneda grande, gris, con un rey o una reina, heredada o encontrada en un cajón, y la duda de si es de plata o de «metal». La respuesta está al alcance de cualquier cocina. Hacen falta una balanza que pese décimas de gramo, una regla o un calibre, un imán de nevera y diez minutos. No hace falta ácido, ni rayar la moneda, ni llevarla a nadie todavía.
El método es el mismo que usamos en cada ficha de este gabinete: comparar la pieza con los números que la ley de su época fijó para ella. Una moneda de plata auténtica tiene un peso, un diámetro y una ley escritos en un decreto; una falsa o un recuerdo plateado casi nunca los cumple.
Primero, la balanza
La plata es densa. Una copia en latón, en cuproníquel o en hierro plateado, con el mismo tamaño, pesa menos. Por eso la balanza es la prueba que más falsas descubre y la primera que conviene hacer. Pesa la moneda seca, en una balanza tarada sobre una superficie firme, y compara con el peso teórico de su tipo. Estos son los de las monedas de plata españolas que más aparecen en casa:
| Moneda | Peso teórico | Diámetro | Ley |
|---|---|---|---|
| 5 pesetas («duro»), 1869-1899 | 25 g | 37 mm | 900 milésimas |
| 20 reales de Isabel II, 1855-1864 | 26 g | 37 mm | 900 milésimas |
| 8 reales («real de a ocho»), 1772-1825 | 27,07 g | 38-40 mm | 896 milésimas nominales |
| 8 reales columnario, 1732-1772 | 27,07 g | 39-40 mm | 917 milésimas |
| 2 pesetas, 1869-1905 | 10 g | 27 mm | 835 milésimas |
| 1 peseta, 1869-1905 | 5 g | 23 mm | 835 milésimas |
Una moneda que ha circulado pierde peso, pero poco: un duro muy gastado sigue pesando más de veinticuatro gramos. Si tu «duro» pesa veinte o veintiuno, no es de plata. Las falsificaciones de época del duro de 1870 que cataloga Numista, en hierro chapado y en acero niquelado, pesan exactamente eso: unos veinte gramos frente a los veinticinco de la pieza legítima.
Segundo, el imán
La plata no es magnética; el hierro y el acero sí. Si un imán de nevera se pega a la moneda, aunque sea débilmente, ya tienes la respuesta y es que no. Si no se pega, aún no sabes nada: el latón, el cobre y el cuproníquel tampoco son magnéticos. El imán solo sirve para descartar, y por eso va después de la balanza y no antes.
Tercero, el diámetro y el grosor
Mide el diámetro con una regla milimetrada o, mejor, con un calibre. Las monedas de plata se acuñaban con un diámetro fijo por ley: treinta y siete milímetros para el duro de pesetas, treinta y siete para los veinte reales, en torno a treinta y nueve para el real de a ocho. Una copia que pesa lo correcto pero mide un milímetro más o menos, o es visiblemente más gruesa para compensar la menor densidad del metal, delata su origen. Peso correcto y medida correcta a la vez son difíciles de conseguir con otro metal: por eso las dos pruebas juntas valen más que cada una por separado.
Si tienes los dos números, el identificador por medidas de Numistera los compara con todas las fichas del catálogo y te dice a qué tipo se parece tu moneda.
Cuarto, el sonido y el canto
La plata suena. Deja caer la moneda desde unos centímetros sobre una superficie dura, o sostenla en la punta de un dedo y golpéala suavemente con otra moneda: la plata da una nota clara y larga; el plomo y las aleaciones bajas, un golpe sordo. No es una prueba exacta, pero después de escuchar tres o cuatro monedas auténticas el oído distingue.
El canto es la prueba que casi nadie mira y la que más falsificadores descuidan. Los duros españoles llevan el canto trabajado: el de 1870 dice SOBERANÍA NACIONAL en relieve, los de Amadeo y Alfonso XII JUSTICIA Y LIBERTAD, los veinte reales de Isabel II LEY PATRIA REY, y los de Alfonso XIII llevan grupos de flores de lis. Los reales de a ocho llevan cordoncillo de laurel o de motivos geométricos. Un canto liso, o con una leyenda borrosa hecha de cualquier manera, es mala señal. En cada ficha del catálogo figura el canto exacto de cada tipo.
Quinto, lo que dice la propia moneda
Los duros de la peseta lo llevan escrito: LEY 900 MILESIMAS 40 PIEZAS EN KILOG., es decir, novecientas milésimas de plata y veinticinco gramos por pieza. No es una garantía, porque una copia reproduce también la leyenda, pero sí te dice contra qué números tienes que comparar. Las estrellas junto a la fecha, en las piezas españolas desde 1868, llevan dentro dos dígitos con el año real de acuñación; en las falsas de época suelen estar vacías o mal grabadas.
El color también cuenta, con cautela. La plata envejecida toma tonos grises, azulados o dorados por igual en toda la superficie. Un plateado sobre otro metal se desgasta en los puntos altos, la nariz, la corona, el borde, y deja ver debajo un tono amarillo o rojizo. Si ves cobre en el relieve, no es plata maciza.
Lo que no hay que hacer
- No uses ácido. Los tests de ácido para plata funcionan, pero dejan una mancha permanente y en una moneda de colección destruyen valor. Se usan en chatarra de plata, no en numismática.
- No la rayes ni la limes. Cualquier marca es irreversible. Las cinco pruebas anteriores no tocan la moneda.
- No la limpies. Ni con bicarbonato, ni con limón, ni con pasta de dientes. La pátina es parte del valor y el brillo artificial es la primera señal de alarma para un coleccionista. Lo explicamos en limpiar monedas antiguas: cuándo no hay que hacerlo.
Cuándo llevarla a un profesional
Si la moneda pasa la balanza, el imán y las medidas, casi seguro es de plata. Eso no significa que sea auténtica en el sentido numismático: existen falsificaciones de época hechas en plata de ley más baja, y reproducciones modernas en plata buena. Para una pieza que pueda tener valor de colección, el paso siguiente es compararla con ejemplares documentados, en nuestras fichas o en las bases de datos que citamos, y, si la cifra en juego lo justifica, pedir la opinión de un comerciante o de una casa de subastas. Cómo se lee una tasación y qué diferencia hay entre anuncio, estimación y remate lo contamos en cómo leer una subasta numismática.
Fuentes
- Decreto de 19 de octubre de 1868 (Gaceta de Madrid, 20 de octubre de 1868): ley, peso y diámetro de las monedas de la peseta.
- Real Decreto de 15 de abril de 1848: sistema del real de vellón y moneda de 20 reales.
- Real Cédula de 9 de junio de 1728 y Pragmática de 29 de mayo de 1772: peso y ley del real de a ocho.
- Numista, N# 374362 y N# 433730: falsificaciones de época del duro de 1870 en hierro chapado y acero niquelado, con sus pesos.
- Fichas del catálogo de Numistera citadas en el texto, con sus propias fuentes al pie.


