No es lo mismo coleccionar monedas del Imperio Romano que coleccionar LAS monedas del Imperio Romano. Las que aparecen en los libros de historia, en los museos más importantes del mundo, en las películas. Las que tienen un nombre propio más allá del tipo y el año. El Imperio Romano acuñó millones de monedas durante cinco siglos, pero hay un puñado de ellas que concentran la fascinación de coleccionistas, historiadores y simples curiosos de todo el mundo.
Algunas son famosas por su rareza extrema. Otras por su conexión con personajes históricos que todo el mundo conoce. Algunas porque cuentan, en esos pocos centímetros de metal, una historia que los libros tardaron siglos en reconstruir. Esta es una selección de las monedas del Imperio Romano que más impacto han tenido en la historia del coleccionismo y en la comprensión de Roma.

El Tribute Penny: la moneda de César que protagonizó el Evangelio
«Dadle al César lo que es del César». La frase más famosa sobre el dinero en la historia occidental proviene de un episodio del Evangelio donde Jesús pide una moneda, la examina y pregunta cuya imagen tiene. La respuesta es «del César», lo que lleva a la respuesta famosa.
La moneda que Jesús sostuvo en ese momento —o la que el escritor del texto tenía en mente— habría sido muy probablemente un denario de Tiberio. Los llamados «Tribute Penny» (moneda del tributo) son denarios de Tiberio con su retrato en anverso y la figura de Livia en reverso. Son monedas relativamente comunes del sistema —Tiberio reinó 23 años— pero la conexión evangélica les da un estatus especial que se refleja en precio: un denario de Tiberio con buena conservación puede duplicar el precio de un denario comparable de otro emperador simplemente por la narrativa histórica que arrastra.
Los denarios de Julio César: cuando el dictador puso su propia cara en la moneda
Antes de Julio César, poner el retrato de un gobernante vivo en las monedas romanas era algo que simplemente no se hacía. Era prerrogativa de los reyes helenísticos, no de los magistrados republicanos de Roma. César rompió esa tradición en el 44 a.C., meses antes de su asesinato.
Sus denarios con el retrato laureado son relativamente escasos (solo se acuñaron durante los meses que los autorizó) y tienen una demanda constante entre coleccionistas que no necesitan conocer nada de numismática para saber quién es Julio César. Un denario de César en MBC puede estar entre 800 y 1.500 euros. En EBC, el precio se multiplica.
El tipo más famoso muestra a César con el bonnet pontifical (era Pontifex Maximus) y la leyenda CAESAR IMP. En el reverso, Vesta con objetos ceremoniales. Es instantáneamente reconocible para cualquier persona con educación clásica.

El áureo de Augusto: cuando Roma se convirtió en Imperio
Augusto fue el primer emperador romano de facto, aunque nunca usó ese título. Sus monedas fueron la primera propaganda sistemática del nuevo régimen, y los áureos de Augusto —en oro, con su retrato sereno y la iconografía de la nueva era— son piezas que los museos más importantes del mundo tienen en sus colecciones.
Los áureos de Augusto más buscados son los de la ceca de Lugdunum (la actual Lyon), donde se acuñó la mayor parte del oro imperial de su época. Los tipos con los nietos Cayo y Lucio César en reverso son los más conocidos. Cuando uno aparece en subasta, los precios comienzan en los 10.000-15.000 euros para ejemplares en MBC y suben significativamente con la conservación.
El sestercio de Nerón y el misterio del fuego de Roma
Nerón tiene la reputación más dañada de todos los emperadores romanos, lo cual es bastante mérito considerando la competencia. Pero numismáticamente hablando, sus monedas son fascinantes. El sestercio de Nerón —una moneda grande, de bronce dorado, con un retrato de perfil que los contemporáneos consideraban excepcionalmente bien grabado— es una de las más buscadas del coleccionismo imperial.
Hay un tipo de sestercio de Nerón que muestra en el reverso el puerto de Ostia, ampliado bajo su mandato. Es un documento histórico único: la imagen más detallada que tenemos del puerto que abastecía a Roma, grabada en metal hace casi dos mil años. Un sestercio de Nerón en MBC puede estar entre 200 y 500 euros. En EBC, mucho más.
Marco Aurelio: el filósofo-emperador cuyas monedas siguen siendo accesibles
Marco Aurelio es probablemente el emperador romano más admirado por la cultura occidental contemporánea, gracias en parte a «Meditaciones», su diario filosófico. Sus denarios tienen una demanda sostenida que no decae: hay siempre compradores interesados porque hay siempre lectores de Meditaciones que quieren una conexión física con el autor.
La buena noticia para coleccionistas con presupuesto moderado: Marco Aurelio reinó 19 años y acuñó abundantemente. Sus denarios en MBC no son caros, entre 50 y 120 euros según el tipo y la ceca. Es uno de los mejores puntos de entrada al coleccionismo de moneda imperial si quieres combinar accesibilidad con relevancia histórica.
Si el coleccionismo de moneda romana te interesa y quieres profundizar en las piezas más raras y valiosas que existen, en nuestro artículo sobre las monedas romanas más raras jamás encontradas encontrarás los casos más extremos del mercado.